Johnson & Johnson ha dado a conocer los resultados del análisis final del estudio fase 3 PROTEUS, que muestran que el uso en investigación de ERLEADA (apalutamida) más terapia hormonal (terapia de privación androgénica, TDA), administrada durante los seis meses anteriores y posteriores a la cirugía de cáncer de próstata, mejora significativamente objetivos clínicos clave a corto y largo plazo, en comparación con placebo más terapia hormonal, en pacientes con enfermedad localizada de alto riesgo o localmente avanzada. El ensayo cumplió los dos criterios de valoración principales. Los pacientes tratados con apalutamida más terapia hormonal mostraron nueve veces más probabilidad de presentar una cantidad mínima o nula de cáncer en el momento de la cirugía, en comparación con los que recibieron solo terapia hormonal (8,9% frente a 1,0% de respuesta patológica completa o enfermedad mínima residual). Además, la combinación redujo el riesgo de desarrollar metástasis o de muerte en un 20% y prolongó a más de seis años el tiempo hasta que los pacientes requirieron un tratamiento subsiguiente.1 Estos resultados se han presentado en la sesión plenaria de ASCO 2026 (Oral Abstract #LBA1) y se publicaron simultáneamente en The New England Journal of Medicine.
Las necesidades no cubiertas por los tratamientos estándar en pacientes con cáncer de próstata localizado de alto riesgo
La cirugía para extirpar la próstata (prostatectomía radical) es uno de los tratamientos habituales junto con la radioterapia para tratar a los pacientes con enfermedad localizada de alto riesgo o localmente avanzada. Sin embargo, casi la mitad de los pacientes que se someten a una cirugía con fines curativos ven cómo su cáncer reaparece, lo que requiere un tratamiento adicional y les lleva a una situación donde la enfermedad es incurable. Las terapias complementarias suelen utilizarse solo después de que el cáncer se haya diseminado, lo que supone perder una oportunidad crucial para intervenir antes y mejorar los resultados a largo plazo.
Opiniones de expertos sobre el uso perioperatorio de apalutamida junto con la terapia hormonal seis meses antes y después de la prostatectomía radical
“Para muchos pacientes con cáncer de próstata localizado de alto riesgo, la cirugía por sí sola puede no ser suficiente para prevenir la recurrencia y la progresión de la enfermedad, y muchos acabarán desarrollando una enfermedad más avanzada”, ha explicado el Dr. Alberto Briganti, profesor de Urología y cirujano urológico en el Hospital IRCCS San Raffaele de Milan, Italia. “Los resultados del estudio PROTEUS apuntan a un posible cambio que transformaría la práctica clínica, al respaldar un enfoque terapéutico perioperatorio que integra apalutamida junto con el tratamiento quirúrgico con intención curativa, con el potencial de mejorar los resultados a largo plazo y redefinir la forma en que tratamos a los pacientes con enfermedad localizada agresiva”.
“Los datos del estudio PROTEUS reflejan el compromiso sostenido de Johnson & Johnson con la mejora de los resultados para los pacientes a lo largo de todo el curso del cáncer de próstata. Nuestro objetivo es seguir incorporando nuevas terapias en las primeras líneas de tratamiento, donde la intervención puede tener un mayor potencial para modificar el curso de la enfermedad”, ha señalado Henar Hevia, directora del Área de Oncología para Europa, África y Oriente Medio de Johnson & Johnson. “Al combinar el papel consolidado de la cirugía con enfoques sistémicos innovadores, como apalutamida junto con terapia hormonal, estamos contribuyendo a impulsar una estrategia terapéutica más proactiva, adaptada a las necesidades cambiantes de los pacientes y cuyo objetivo final es lograr resultados más duraderos”.
“Estos hallazgos apuntan a una posible nueva vía para el tratamiento de pacientes con cáncer de próstata localizado de alto riesgo o localmente avanzado”, ha destacado el Dr. Yusri Elsayed, máster en Ciencias de la Salud y director del Área Terapéutica Global de Oncología de Johnson & Johnson. “Ahora estamos observando el impacto de apalutamida cuando se administra en una fase más temprana, junto con la cirugía. Estos datos refuerzan el perfil diferencial de apalutamida y la necesidad de ir más allá del enfoque basado únicamente en la cirugía para tratar la enfermedad en una fase más temprana y mejorar los resultados a largo plazo”.
Resultados detallados del estudio PROTEUS
PROTEUS es un estudio fase 3 que evalúa apalutamida, un inhibidor de la vía del receptor androgénico, en combinación con terapia hormonal antes y después de la cirugía en pacientes con cáncer de próstata localizado de alto riesgo o localmente avanzado de nuevo diagnóstico (n=2.109). Los criterios de valoración principales duales fueron la cantidad de tumor presente en la pieza quirúrgica (respuesta patológica completa/enfermedad mínima residual, RpC/EMR) y el tiempo que los pacientes vivieron sin que el cáncer se extendiera (supervivencia libre de metástasis, SLM), ambos evaluados mediante una revisión centralizada independiente y ciega.
Tras una mediana de seguimiento de 61,7 meses, el tratamiento con apalutamida más terapia hormonal alcanzó ambos criterios de valoración principales. La tasa de RpC/EMR fue del 8,9% con apalutamida más terapia hormonal frente al 1,0% con terapia hormonal sola (Odds Ratio [OR], 10,17; intervalo de confianza [IC] del 95%, 5,27-19,64; p<0,0001). El tratamiento con apalutamida más terapia hormonal también demostró una reducción estadísticamente significativa del 20% en el riesgo de metástasis o muerte (Hazard Ratio [HR], 0,80; IC del 95%, 0,67-0,96; p=0,02), con tasas a cinco años del 78,2% frente al 73,5%, respectivamente. Se observaron resultados similares en SLM evaluada por el investigador (HR, 0,74; IC del 95%, 0,62-0,87; p=0,0004).
Los criterios de valoración secundarios clave también mostraron una mejora estadísticamente significativa y clínicamente relevante, lo que refuerza el beneficio de la combinación en múltiples indicadores del control de la enfermedad. Cabe destacar que los pacientes que recibieron un año de tratamiento con apalutamida más terapia hormonal antes y después de la cirugía tardaron más de seis años en requerir un tratamiento subsiguiente, en comparación con los aproximadamente tres años y medio que tardaron los que recibieron solo terapia hormonal (74,2 frente a 41,5 meses; HR, 0,65; IC del 95 %, 0,57-0,73; p<0,0001). La mayoría de los pacientes también recuperaron unos niveles adecuados de testosterona tras 8,1 meses. Entre los beneficios adicionales, se incluyó una reducción del 29% en el riesgo de recurrencia de la enfermedad o muerte (supervivencia libre de evento; HR, 0,71; IC del 95%, 0,63-0,80; p<0,0001) y mejoras en el tiempo hasta la metástasis a distancia (HR, 0,68; IC del 95%, 0,55-0,83; p=0,0002). También se observaron mejoras en la EMR, evaluada mediante la tasa de carga tumoral residual (30,6% frente a 11,7%; OR, 3,36; IC del 95%, 2,67-4,23; p nominal<0,0001), lo que respalda aún más la profundidad de la respuesta.
El perfil de seguridad de apalutamida combinada con terapia hormonal fue similar al observado en estudios previos. Los acontecimientos adversos (AA) más frecuentes entre las pacientes que recibieron apalutamida fueron los sofocos (63,4%), la incontinencia urinaria (50,2%) y la disfunción eréctil (41,6%). Se produjeron AA de grado 3 o 4 en el 39,6% de los pacientes tratados con apalutamida más terapia hormonal, frente al 31,0% de los que recibieron solo terapia hormonal. Se produjeron interrupciones del tratamiento debido a AA en el 7,4% y el 2,7% de los pacientes, respectivamente. Los AA de especial interés fueron, en general, comparables entre los grupos de tratamiento, aunque se observó una mayor incidencia de erupciones cutáneas con apalutamida. Las tasas de mortalidad fueron similares entre los grupos de tratamiento. En el grupo tratado con apalutamida, con mayor frecuencia las muertes no estaban relacionadas con el cáncer de próstata, mientras que en el grupo tratado con placebo, las muertes se asociaban con mayor frecuencia a la progresión de la enfermedad o la metástasis.
Estudio en curso sobre apalutamida en este contexto
Actualmente, apalutamida está autorizada para su uso en el cáncer de próstata avanzado, incluidos los casos en los que la enfermedad se ha extendido (cáncer de próstata hormonosensible metastásico) o ya no responde a determinadas terapias hormonales (cáncer de próstata resistente a la castración no metastásico).
Las autoridades reguladoras aún no han aprobado el uso de apalutamida en combinación con terapia hormonal en este contexto. Se están llevando a cabo análisis adicionales del estudio PROTEUS, incluidas evaluaciones en curso que comparan apalutamida con los tratamientos estándar actuales, como la cirugía sola, con el fin de contextualizar mejor estos resultados y orientar los futuros enfoques terapéuticos.

