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DESINFORMACION grupo1 1

ANIS y el Ministerio de Sanidad han celebrado la jornada ‘Cómo frenar la epidemia de la desinformación en salud’, un encuentro multidisciplinar que ha reunido a todos los agentes del sector para impulsar una respuesta estructural y coordinada frente a los bulos sanitarios.

Con este evento, la ANIS pretende consolidar un frente común para elevar esta lucha a política de Estado. La sesión, moderada por Marlén Novás, responsable de Comunicación del Hospital Universitario Son Llàtzer de Palma, ha servido para diagnosticar un ecosistema informativo de salud amenazado por intereses opacos y para reclamar una estrategia nacional que coordine a instituciones, profesionales y ciudadanía.

Un reto institucional y democrático

La inauguración corrió a cargo de la ministra de Sanidad, Mónica García, quien fue contundente al señalar que “informar no significa colocar al mismo nivel la evidencia científica y el bulo”. A la par, la ministra pedía asumir la responsabilidad de explicar los hechos con claridad cuando la salud colectiva está en juego. García calificó el negacionismo como una “práctica antidemocrática”.

Por su parte, la presidenta de ANIS, Graziella Almendral, insistió en que la estrategia para luchar contra la desinformación en salud debe ser un “pegamento” entre organizaciones: “Los protagonistas tienen que ser los resultados y el impacto que vamos a conseguir y no las instituciones o las personas”. Y para ello, como añadió Almendral, “es imprescindible estar todos juntos, que cada actor, desde su ámbito y con sus herramientas, aporte lo que mejor sabe hacer”.

Desde la perspectiva de la seguridad, el representante del Departamento de Seguridad Nacional elevó la desinformación al rango de amenaza estatal. Así, apuntó que “las campañas de desinformación son un vector de ataque profundamente disruptivo que buscan erosionar la confianza en las instituciones y la capacidad de respuesta del Estado, así como interferir en la
toma de decisiones a más alto nivel”.

Por su parte, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, abogó por la proactividad: “La ausencia de mensajes fomenta la desconfianza; tenemos que ser proactivos para cubrir las lagunas de información”.

Además, la jornada arrancó con la presentación del primer informe sobre el estado de la desinformación en salud en España, coordinado por Susana Fernández y Xavi Granda, vicepresidentes de la asociación. El estudio ha identificado 12 acciones del Gobierno central y 64 de las comunidades autónomas, pero evidencia una falta de coordinación entre todas ellas. Una de las conclusiones que recoge el documento es que el periodista especializado
en salud es una figura vital y solicita que las autoridades reconozcan la desinformación como un problema real de salud pública que afecta a la adherencia a los tratamientos y aumenta la mortalidad.

Periodismo, verificación y redes sociales: el muro de contención

El panel moderado por Mapi Muñoz, coordinadora de la comisión de Lucha contra la Desinformación en Salud de ANIS, analizó el papel de los medios de comunicación en el ecosistema de desinformación sobre salud. Pablo Linde (El País) subrayó que un medio sin al menos un periodista especializado en temas de salud puede ser “un peligro para la salud pública”, mientras que Rocío Merchán (TVE) destacó la obligación de “estar donde están esas desinformaciones”, incluyendo las redes sociales, para rebatirlas con fuentes
expertas.

En el ámbito del fact-checking, Laura García (Maldita Ciencia) explicó que los bulos apelan a la “emoción en medio de la razón” aprovechando las lagunas de conocimiento científico. Daniel Catalán (UC3M) aportó datos preocupantes sobre la vulnerabilidad social: “El 40 % de la población es vulnerable a narrativas conspiranoicas que sugieren que la industria farmacéutica nos esconde la verdad”. También señaló que el 72 % de los españoles cree saber detectar bulos, pero solo el 12 % utiliza herramientas de verificación para comprobarlos, como recoge el I Estudio sobre la desinformación en España, difundido por la Unión de Televisiones Comerciales en Abierto (UTECA) y la Universidad de Navarra.

El impacto de la inteligencia artificial también fue analizado. Catalán reveló que el 7,4% de los españoles ya consulta temas de salud con IA (un 15 % entre jóvenes de 18 a 24 años), lo que obliga a verificar no solo el formato, sino la reputación humana de la fuente. 

El farmacéutico e influencer Guillermo Martín (@Farmacia_enfurecida) alertó sobre la profesionalización y los intereses detrás del engaño: “Ya no hay gente subiendo vídeos porque se aburre, sino porque hay negocios montados detrás; es importante explicar que hay una mancha en la mesa y por qué está ahí”.
Carlos Mateos (Salud sin Bulos) incidió en que la mala comunicación clínica es un factor de riesgo: “Una de las causas de que los pacientes se crean la desinformación es si hay una mala comunicación entre profesionales y pacientes”. Esto llevó a que Mateos reclamara una “comunicación clara” que evite que la ciudadanía busque respuestas fuera de la consulta.

Lecciones internacionales y compromiso con el paciente 

La jornada contó con la perspectiva global de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Vismita Gupta-Smith, responsable de Health lnformation lntegrity Alliance de la OMS, recordó que “la integridad de la información es la madre de todas las batallas”, mientras que Olha Izhyk, responsable de comunicación de riesgos y gestión de infodemia, Organización Mundial de la Salud Europa, aseguró que “la confianza es un determinante de la salud”. 

Desde el Gobierno de Escocia, Robert Henderson, jefe de relaciones internacionales en salud y atención sociosanitaria y Euan Fisher, médico residente especialista en salud pública del NHS Greater Glasgow and Clyde, compartieron la “estrategia por la Integridad de la Información en salud” que han puesto en marcha recientemente desde su gobierno con un modelo basado en tres pilares: el liderazgo y la gobernanza desde las instituciones, la alfabetización mediática y en salud con la población y un mecanismo de respuesta rápida para luchar contra la desinformación en salud basado en ver el contenido falso como una “señal que nos dice qué información necesitan las personas”.

La última mesa, moderada por Coral Larrosa, dio voz a afectados por la desinformación en salud, como los pacientes y asociaciones, pero también a investigadores y plataformas de información en internet. Manuel Arellano (Plataforma de Organizaciones de Pacientes) recordó que “la desinformación genera miedo e incertidumbre”, lo que lleva al abandono de tratamientos. Marta Becerra (Google España) explicó las medidas de la plataforma, como elevar contenidos de fuentes autorizadas (YouTube Health) y reducir la visibilidad de contenidos “borderline” que no son ilegales pero sí dañinos.

Carolina Batista co-chair de la Quality Health Information for All Commission de la revista Nature Medicine, subrayó la necesidad de ofrecer una información de salud de calidad para la ciudadanía. Por este motivo, destacó que desde Nature Medicine se ha creado esta comisión específica: la primera impulsada desde Nature en toda su historia y orientada a actuar. Así, han integrado a profesionales de la salud, social media, comunicadores, tomadores de decisiones, etc. con el fin de recabar información de valor, evidencia científica e indicadores que sirvan para las políticas públicas y una comunicación de salud de calidad.

Por su parte, Joan Carles March (Escuela Andaluza de Salud Pública) abogó por impulsar un enfoque comunitario para luchar contra la desinformación en salud. Mientras, Ramón Salaverría, coordinador del Observatorio Ibérico de Medios Digitales-IBERIFIER, incidió en el “sesgo de sobreconfianza” de la ciudadanía y la necesidad de limitar la propagación algorítmica de los bulos. 

Clausura

El evento concluyó con la intervención de Xavi Granda, vicepresidente de ANIS, quien resumió la jornada con un mensaje claro: “Colaboración, colaboración y colaboración”. Granda instó a levantar la bandera del periodismo especializado en salud como el mejor antídoto frente a una epidemia informativa que pone en riesgo vidas.

Esta jornada sido posible gracias a la colaboración de nuestros patrocinadores, a quienes queremos agradecer su impulso. Gracias a Prodigioso Volcán, AESEG, GSK, ViiV y ZENDAL y al resto de patrocinadores con los que continuamos firmando acuerdos.

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