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SEEDO impulsa la investigación en obesidad y su traslación a la práctica clínica

Nota de prensa

Investigadores básicos y clínicos comparten claves para lograr que los avances en biología, metabolismo, genética, nutrición y nuevas terapias se trasladen lo antes posible a las personas con obesidad

 

  • Se presentan los últimos resultados de la investigación, así como se pretende generar un diálogo entre quienes estudian los mecanismos de la obesidad y quienes deben aplicar ese conocimiento en la práctica asistencial

 

  • El objetivo es “acortar la distancia entre lo que descubrimos en el laboratorio y lo que podemos hacer por una persona con obesidad en la consulta”

 

  • La investigación traslacional está modificando la forma de entender la medicina de la obesidad

 

  • El encuentro cuenta con la colaboración del Concello de Ribeira, la Consellería do Mar de la Xunta de Galicia, el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS), la Universidade de Santiago de Compostela (USC) y el CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN)

 

  • El carácter innovador del curso, que se refleja tanto en sus objetivos, participantes, el programa científico y su lugar de celebración, se completa con una gala benéfica abierta a la población general

 

 

Ribeira (A Coruña), 4 de septiembre de 2026. La investigación sobre la obesidad está generando algunos de los avances más relevantes de los últimos años en ámbitos como la biología molecular, la genética y epigenética, la regulación cerebral del apetito, el tejido adiposo, la microbiota, la nutrición y las nuevas estrategias terapéuticas. El reto ahora es conseguir que todo ese conocimiento salga del laboratorio, se integre con la investigación clínica y termine convirtiéndose lo antes posible en soluciones aplicables en la consulta.

 

Con este objetivo surge el I Curso SEEDO de Investigación Traslacional en Obesidad, que se celebra el 4 y 5 de septiembre en Ribeira (A Coruña). La iniciativa, organizada por el Grupo de Trabajo de Investigación Traslacional en Obesidad de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), pretende convertirse en un espacio específico de encuentro entre investigadores, clínicos y otros profesionales sanitarios alrededor de una cuestión cada vez más relevante: cómo acelerar la transferencia del conocimiento científico a la atención de las personas con obesidad. Las coordinadoras de la iniciativa son Ana Belén Crujeiras, Luisa María Seoane, Sulay Tovar y María Pardo, todas ellas integrantes de este grupo de trabajo.

 

El curso, que se celebra bajo el lema “Del laboratorio a la práctica clínica”, parte de una realidad: en los últimos años se han producido avances significativos en genética, epigenética, vesículas extracelulares, microbiota, biología molecular, farmacoterapia y medicina y nutrición personalizada, pero una parte de este conocimiento todavía no se traslada de forma eficiente a la práctica clínica.Queremos acortar la distancia entre lo que descubrimos en el laboratorio y lo que podemos hacer por una persona con obesidad en la consulta, resume Ana Belén Crujeiras, una de las coordinadoras del encuentro y vocal de la SEEDO.

Conectar investigación básica, investigación clínica y asistencia

La principal novedad del encuentro es precisamente su vocación traslacional. No se trata únicamente de presentar los últimos resultados de la investigación, sino de generar un diálogo entre quienes estudian los mecanismos de la obesidad y quienes deben aplicar ese conocimiento en la práctica asistencial.

 

El programa científico recorre diferentes niveles de investigación, desde los mecanismos celulares y moleculares hasta sus posibles aplicaciones diagnósticas y terapéuticas. La regulación del apetito y la homeostasis energética, la plasticidad del tejido adiposo, la adaptación metabólica, los biomarcadores, la microbiota, la nutriepigenómica o las nuevas estrategias terapéuticas forman parte de este recorrido.

 

Estamos viviendo una auténtica revolución en el conocimiento y tratamiento de la obesidad. Pero un descubrimiento científico solo adquiere todo su valor cuando somos capaces de trasladarlo a la prevención, al diagnóstico o al tratamiento de las personas con obesidad”, explica Crujeiras, que es directora del grupo de Epigenomica en Endocrinología y Nutrición en el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago y CIBERobn. Para esta experta, es fundamental asumir que“la obesidad no es simplemente una cuestión de comer más y moverse menos: es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial”; por eso, añade, “el futuro del tratamiento de esta enfermedad pasa por comprender y tratar la biología de cada persona con obesidad”.

 

Esta conexión entre investigación y práctica clínica es precisamente el eje del debate que cierra esta primera jornada, bajo una pregunta tan directa como significativa: “¿Cómo cambia todo esto mi consulta el lunes?”. El objetivo es analizar qué conocimiento puede tener ya una aplicación asistencial y qué líneas de investigación pueden convertirse en futuras herramientas para los profesionales y sus pacientes.

Comprender los mecanismos para poder tratar mejor

El encuentro muestra cómo la investigación básica está modificando la comprensión de procesos que tienen una repercusión directa sobre el tratamiento de la obesidad. Uno de ellos es la regulación del peso corporal. “Para tratar mejor la obesidad necesitamos entender primero cómo nuestro organismo regula el hambre, el gasto energético y la adaptación metabólica”, explica Luisa M. Seoane, directora del grupo de investigación de Fisiopatología Endocrina del IDIS y CIBERobn, vocal de SEEDO y co-coordinadora del curso.

 

El cuerpo regula de forma muy precisa el hambre, la saciedad y el gasto de energía. Por eso, cuando una persona pierde peso, el organismo puede reaccionar intentando recuperar esas reservas: puede aumentar el apetito o reducir el gasto energético. Esto ayuda a entender por qué no solo puede ser difícil perder peso, sino también mantener esa pérdida con el tiempo.

«Podemos imaginar la obesidad como un teléfono estropeado: el cerebro, el intestino, el tejido adiposo y otros órganos intercambian continuamente mensajes. Cuando esa comunicación se altera, las señales que regulan el apetito, el metabolismo y el gasto energético dejan de funcionar adecuadamente», señala Luisa M. Seoane. Tal y como añade esta experta, «investigar estos mecanismos no es una ciencia alejada del paciente: permite identificar nuevas dianas terapéuticas y desarrollar tratamientos más eficaces, personalizados y duraderos. Entender la fisiología de la obesidad también ayuda a desterrar una idea muy injusta: que todo depende de la fuerza de voluntad. La obesidad es una enfermedad compleja, en la que intervienen mecanismos biológicos junto con factores ambientales, sociales y conductuales».

Del tejido adiposo a los biomarcadores

Otro ejemplo de esta investigación con potencial traslacional se encuentra en el estudio del tejido adiposo. “La grasa corporal no es simplemente un almacén de energía: el tejido adiposo es un órgano activo que se comunica con el resto del organismo, siendo capaz de producir multitud de señales capaces de influir en otros órganos y en nuestra salud metabólica”, explica María Pardo, directora del grupo de Obesidómica del IDIS y CIBERobn, quien asegura que “estamos aprendiendo a descifrar los mensajes que envía el tejido adiposo al resto del organismo.

Las células también se envían mensajes. Una de las formas de hacerlo es mediante pequeñas vesículas extracelulares que transportan proteínas, lípidos y material genético. Estudiar estos mensajes puede ayudarnos a comprender mejor qué ocurre en la obesidad. Las vesículas extracelulares constituyen así un campo de investigación con potencial tanto para el desarrollo de biomarcadores como, en el futuro, para nuevas estrategias terapéuticas. Como destaca María Pardo, “uno de los objetivos de este ámbito de la investigación es, entre otros, identificar señales que puedan detectarse en sangre y que permitan conocer mejor el estado del tejido adiposo, el riesgo de desarrollar determinadas complicaciones o la posible respuesta de un paciente a un tratamiento”.

Cuando la investigación sobre el cerebro se convierte en nuevas terapias

La investigación sobre los mecanismos que regulan el apetito constituye otro ejemplo de cómo el conocimiento básico puede terminar transformando la práctica clínica. El cerebro es uno de los grandes directores de nuestra relación con la energía: integra señales de hambre, saciedad y estado metabólico y coordina la respuesta de distintos órganos”, explica Sulay Tovar, directora del grupo de Diabesidad del CIMUS y coordinadora del curso.

 

El cerebro recibe señales procedentes del aparato digestivo, el tejido adiposo y otros órganos y las integra para regular la ingesta y diferentes aspectos del metabolismo. Los tratamientos que hoy revolucionan la obesidad nacieron de comprender cómo se comunican el cerebro, el intestino y el resto del organismo, apunta Tovar. De hecho, el éxito de algunas de las terapias actuales demuestra precisamente la importancia de estas vías de comunicación entre órganos y cerebro, aunque todavía quedan muchas señales por descubrir y mecanismos que comprender.

Para esta investigadora, el conocimiento de estas vías de comunicación abrie nuevas posibilidades, tanto en obesidad como en patologías estrechamente relacionadas como la diabetes. Obesidad y diabetes tipo 2 están estrechamente relacionadas. Comprender cómo el cerebro y los tejidos periféricos coordinan el metabolismo de la glucosa y el balance energético puede permitirnos identificar nuevas estrategias frente a ambas enfermedades”, concluye.

De la investigación a una medicina más precisa

La investigación traslacional también está modificando la forma de entender la medicina de la obesidad. Dos personas con el mismo IMC pueden tener una biología, un riesgo metabólico y una respuesta al tratamiento completamente diferentes”, señala la investigadora Ana B. Crujeiras. Esta realidad está impulsando una evolución desde un abordaje centrado fundamentalmente en el peso hacia una medicina más precisa y personalizada, basada en el conocimiento de los mecanismos biológicos que intervienen en cada persona.

 

En este contexto, el programa del curso profundiza en las posibilidades que ofrecen los biomarcadores metabólicos e inflamatorios, las vesículas extracelulares, la microbiota y la nutriepigenómica, junto con los avances en alimentación, metabolismo y nuevas estrategias terapéuticas. El objetivo es mostrar precisamente el recorrido que existe entre una pregunta científica y una posible aplicación clínica: del descubrimiento de un mecanismo biológico a la identificación de un biomarcador, una nueva diana terapéutica, una estrategia preventiva o una herramienta para personalizar el tratamiento.

Un modelo de encuentro diferente

El ‘I Curso SEEDO de Investigación Traslacional en Obesidad’ reúne en Ribeira a investigadores procedentes de universidades, centros de investigación y estructuras asistenciales, junto a profesionales de diferentes disciplinas implicadas en el manejo de la obesidad. La organización pretende además que el formato favorezca un intercambio científico más próximo que el habitual en los grandes congresos.

 

“Quizá uno de los mayores éxitos del curso es sentar en un mismo encuentro a administración, universidad, centros de investigación, profesionales sanitarios, sociedad científica, industria y ciudadanía, destacan las organizadoras. La obesidad es demasiado compleja para abordarla desde un único ámbito. Necesitamos sumar ciencia, clínica, alimentación, territorio y sociedad”, subraya la Crujeiras.

 

El encuentro cuenta con la colaboración del Concello de Ribeira, la Consellería do Mar de la Xunta de Galicia, el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS), la Universidade de Santiago de Compostela (USC) y el CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), además de empresas colaboradoras del ámbito farmacéutico y alimentario.

 

La elección de Ribeira responde también a la voluntad de conectar ciencia y territorio. Podríamos haber organizado este encuentro en un gran palacio de congresos, pero queríamos un formato diferente, explica Crujeiras, destacando las posibilidades que ofrece el entorno para vincular investigación, alimentación, actividad física, salud y sociedad.

La investigación también sale del auditorio

El programa incorpora finalmente una iniciativa dirigida a trasladar la conversación científica a la ciudadanía. El viernes, a las 20:30 horas, se celebra ‘SEEDO Conecta: Ciencia y Sociedad’, una gala benéfica y solidaria en favor de la investigación en obesidad, abierta al público y con la participación de Boticaria García y Javier Butragueño, acompañados de los grupos de baile locales, Alecrín y Alfaia. Se hablará de alimentación y ejercicio desde el conocimiento científico, pero de una forma cercana, comprensible y aplicable a la vida cotidiana.

La entrada solidaria tiene un coste de 5 euros y la recaudación íntegra se destinará a apoyar proyectos de investigación en obesidad impulsados por SEEDO. “No queríamos que todo lo que se hablara durante estos dos días quedase dentro de un auditorio científico. La obesidad afecta a toda la sociedad y necesitamos abrir la conversación a la ciudadanía, explican las organizadoras, quienes asumen que la divulgación también forma parte de nuestra responsabilidad como investigadores. La sociedad financia y hace posible buena parte de la investigación y debemos ser capaces de explicar qué estamos haciendo, por qué es importante y cómo puede mejorar la vida de las personas”.

 

Para más información:

Prensa SEEDO: Paco Romero. Telef. 639 64 55 70 pacoromeroperiodista@gmail.com

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