Verano y autonomía infantil
- Los especialistas recuerdan que el control de esfínteres es un proceso madurativo y que cada niño tiene su propio ritmo.
- Establecer hábitos miccionales adecuados desde edades tempranas ayuda al correcto funcionamiento de la vejiga a medio y largo plazo.
- Orinar con regularidad, evitar retener la orina y mantener una adecuada hidratación son algunas de las recomendaciones de los pediatras.
Madrid, 5 de agosto de 2026– Con la llegada del verano, muchas familias aprovechan las vacaciones para iniciar una de las etapas más importantes en el desarrollo infantil: la retirada del pañal. El buen tiempo, la ausencia de horarios escolares y una mayor disponibilidad para acompañar al niño convierten estos meses en un momento especialmente favorable para avanzar en la adquisición del control de esfínteres.
Sin embargo, los especialistas recuerdan que este proceso no debe plantearse como una carrera ni una obligación ligada a una edad concreta. El control de la micción depende de la maduración física, neurológica y emocional de cada niño, por lo que los tiempos pueden variar considerablemente de unos niños a otros. La Junta de Castilla y León en su Ventana Abierta a la Familia indica que “la edad en que los niños adquieren el control de esfínteres es muy variable” y “el control voluntario de esfínteres se inicia a los 15-18 meses de edad y la edad en la que se establece se sitúa entre los 18 meses y los 3 años”(1).
Los expertos coinciden en que uno de los factores más importantes para que esta transición sea positiva es respetar las señales que indican que el niño está preparado. Así, desde la Sociedad de Pediatría de Atención Primaria de Extremadura, antes de iniciar la educación del control de los esfínteres, aconsejan valorar “algunos signos que indican que el niño puede estar preparado: el niño es capaz de obedecer órdenes sencillas; ayuda a vestirse y desvestirse; dice y entiende palabras relacionadas con esto, como caca y pipí; mantiene el pañal seco más de 2 horas y avisa cuando lo tiene sucio, y hace más de 6 meses que empezó a andar” (2).
Más allá del momento concreto en que se retira el pañal, esta etapa representa una excelente oportunidad para fomentar hábitos miccionales saludables que acompañarán al niño durante su crecimiento. No es un detalle menor: revisar y reforzar estos hábitos es, de hecho, la primera medida que se recomienda cuando aparecen problemas de continencia en la infancia, como la enuresis nocturna. Por eso, establecer desde el principio rutinas correctas de micción e ingesta de líquidos es una inversión en la salud urinaria del niño.
Entre las recomendaciones más habituales figura acudir al baño de forma regular y evitar retrasar voluntariamente la micción. Algunos niños, especialmente cuando están jugando o realizando actividades que les resultan atractivas, tienden a posponer el momento de ir al baño, algunos optan por “cruzar las piernas, ponerse de puntillas o en cuclillas con una mano o el talón presionando el periné” (3) para retener la micción. Este comportamiento puede convertirse en una costumbre poco recomendable si se mantiene en el tiempo.
También aconsejan que el niño adopte una postura cómoda y relajada al orinar, con los pies bien apoyados cuando sea necesario mediante adaptadores o reposapiés. Asimismo, recomiendan favorecer un vaciado completo de la vejiga, evitando que el menor interrumpa el chorro o haga esfuerzos innecesarios durante la micción.
La hidratación es otro pilar: beber agua de forma regular y bien distribuida durante el día favorece el funcionamiento normal de la vejiga y ayuda a consolidar rutinas.
Igualmente es importante evitar que la retirada del pañal se convierta en una fuente de tensión por eso los castigos, las reprimendas o las comparaciones con otros niños pueden dificultar el aprendizaje. Por el contrario, la paciencia, el acompañamiento y el refuerzo positivo favorecen que el proceso se desarrolle de forma natural.
Uno de los problemas de continencia más frecuentes en la infancia es la enuresis nocturna: la emisión involuntaria de orina durante el sueño en niños con edad suficiente para haber adquirido el control vesical. Lejos de ser una rareza, puede afectar a un número significativo de niños en edad escolar y tener repercusiones emocionales importantes, como pérdida de autoestima o rechazo a actividades como campamentos o excursiones con pernocta.
La retirada del pañal no consiste únicamente en abandonar una prenda infantil. Es un proceso de aprendizaje, maduración y adquisición de hábitos que acompañará al niño durante toda su vida. Respetar sus tiempos, reforzar su confianza y promover costumbres saludables son algunas de las claves para que esta etapa se convierta en una experiencia positiva para toda la familia y evitar consecuencias no deseadas en el futuro.
Referencias
Ref 1. Junta de Castilla y León. Ventana abierta a la familia: Control de esfínteres. Disponible en: https://www.saludcastillayleon.es/ventanafamilias/es/infancia/crecimiento-desarrollo/control-esfinteres. [Último acceso: julio 2026]
Ref 2. Rivas Medina M, Ledesma Albarrán MV. Control de esfínteres. Guías anticipatorias. Sociedad de Pediatría de Atención Primaria de Extremadura. Disponible en: https://spapex.es/node/615/2024/control-de-esfinteres. [Último acceso: julio 2026]
Ref 3. Fernández Fernández M, Cabrera Sevilla JE. Trastornos miccionales y enuresis en la infancia. Protoc diagn ter pediatr. 2014;1:119-34. Disponible en: https://static.aeped.es/09_enuresis_trast_miccionales_301e65f03d.pdf [Último acceso: julio 2026].
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